Introducción
El siguiente trabajo tiene por finalidad estudiar
el Sistema Óseo, sus componentes y funciones principales. El esqueleto formado
por un conjunto de huesos constituye el armazón o soporte
del cuerpo y a la vez le sirve de protección. El esqueleto constituye la parte
pasiva del sistema locomotor
El sistema óseo está formado por un conjunto de estructuras sólidas compuestas básicamente
por tejido óseo, que se denominan huesos.
Los huesos cumplen tres funciones fundamentales: proporcionar sostén al
organismo, constituir los segmentos móviles del sistema de palancas configurado
junto a las articulaciones y músculos, brindar protección a los órganos
y tejidos internos. Otras funciones
importantes de los huesos son participar en el metabolismo de diversos minerales, como el calcio o el fósforo, y en la
formación de la sangre, proceso en el que está involucrada la
médula ósea interior de algunos huesos. El esqueleto humano cuenta con
aproximadamente 208 huesos. Esta cifra no es constante porque algunas personas
poseen algunos pequeños huesos, conocidos como supernumerarios, que se
localizan en el cráneo o en los dedos. Un bebé puede tener hasta trescientos
huesos ya que nace con algunos separados para facilitar el nacimiento.
Los huesos son de variadas formas y tamaños: largos, planos, cortos,
esponjosos y compactos. Cada hueso cumple una función especial en el sistema. Los
huesos no son estructuras lisas, ellos presentan protuberancias y partes rugosas.
Para el estudio del esqueleto humano se toman en cuenta 4 regiones:
cabeza (cráneo y cara), tronco (columna vertebral, costillas, esternón,
omóplato y clavícula), extremidades superiores (hombro, brazo, antebrazo y
mano) y por último aunque no menos importante las extremidades inferiores
(caderas, muslo, pierna y pies).
El sistema óseo y el esqueleto:
El sistema óseo está formado por un conjunto de estructuras
sólidas compuestas básicamente por tejido óseo, que se denominan huesos.
Un esqueleto interno consiste en estructuras rígidas o semirrígidas
dentro del cuerpo, que se mueven gracias al sistema muscular. Si tales estructuras están
mineralizadas u osificadas, como en los humanos y otros mamíferos, se les llama huesos. Otro componente del
sistema esquelético son los cartílagos, que complementan su estructura. En los seres humanos, por ejemplo, la
nariz y orejas están sustentadas por cartílago. Algunos organismos tienen un
esqueleto interno compuesto enteramente de cartílago, sin huesos calcificados,
como en el caso de los tiburones. Los huesos y otras estructuras rígidas están
conectadas por ligamentos y unidas al sistema muscular a través de tendones.
El esqueleto humano es una forma de poder sumamente criticable ya que las
diferencias entre las partes las llevan al enfrentamiento de los huesos
coquitlicos. A excepción del hueso hioides —que se halla separado del
esqueleto—, todos los huesos están articulados entre sí formando un continuum,
soportados por estructuras conectivas complementarias como ligamentos,
tendones, y cartílagos.
El esqueleto de un ser humano adulto tiene, aproximadamente, 206 huesos,
sin contar las piezas dentarias, los huesos sutúrales o wormianos
(supernumerarios del cráneo) y los huesos sesamoideos.
El conjunto organizado de huesos —u órganos esqueléticos— conforma el
sistema esquelético, el cual concurre con otros sistemas orgánicos (sistema nervioso, sistema articular y sistema muscular)
para formar el aparato locomotor.
El esqueleto óseo es una estructura propia de los vertebrados. En Biología, un esqueleto es toda estructura rígida o semirrígida que da sostén y
proporciona la morfología básica del cuerpo, así, algunos
cartílagos faciales (nasal, auricular, etc.) debieran ser considerados también
formando parte del esqueleto.
Los huesos desempeñan funciones importantes entre las cuales se pueden
mencionar las siguientes.
1) Función de sostén. El esqueleto constituye un armazón donde se apoyan
y fijan las demás partes del cuerpo, pero especialmente los ligamentos,
tendones y músculos, que a su vez mantienen en posición los demás músculos del
cuerpo.
2) Locomoción. Los huesos son elementos pasivos del movimiento, pero en combinación con los músculos
permiten el desplazamiento, ya que les sirven de punto de apoyo y fijación.
3) Protección. En muchos casos los huesos protegen los órganos delicados
como en el caso de los huesos del cráneo, que constituyen una excelente
protección para el encéfalo; la columna vertebral y las costillas protegen
al corazón y los pulmones; las cavidades
orbitarias protegen a los ojos; el hueso temporal aloja al oído, y la columna vertebral protege la
médula espinal.
4) Hematopoyesis. En la médula roja de los huesos largos se producen los
glóbulos rojos y en menor cantidad linfocitos y monocitos.
1.
Hueso.
2. El hueso es un órgano
firme, duro y resistente que forma parte del endoesqueleto de los vertebrados.
Está compuesto principalmente por tejido óseo, un tipo especializado de tejido
conectivo constituido por células, y componentes extracelulares
calcificados. Los huesos también poseen cubiertas de
tejido conectivo (periostio) y cartílago (carilla articular), vasos, nervios, y
algunos contienen tejido hematopoyético y adiposo (médula ósea).
Los huesos poseen
formas muy variadas y cumplen varias funciones. Con una estructura interna compleja pero muy
funcional que determina su morfología, los huesos son plásticos y livianos aunque muy resistentes
y duros.
El conjunto total y
organizado de las piezas óseas (huesos) conforma el esqueleto o sistema esquelético. Cada pieza cumple
una función en particular y de conjunto en
relación con las piezas próximas a las que está articulada.
La superficie de los
huesos presenta prolongaciones, protuberancias y tuberosidades, en las que se
insertan los ligamentos de las articulaciones y los tendones de los músculos, y una gran variedad de
irregularidades como surcos, poros y depresiones por las que discurren y
penetran los vasos sanguíneos y los nervios.
Los huesos son estructuras resistentes de color blando amarillento compuestos de
sustancias minerales y orgánicas.
Fosfato de calcio 85 por 100.
Carbonato de calcio 9 por 100
Fluoruro de calcio 4 por 100
Fosfato de magnesio 2 por 100
La oseína es la sustancia orgánica y constituye más de 1/3 del material
que forma los huesos y ella confiere a los huesos elasticidad y resistencia.
Los minerales de los huesos no son componentes inertes ni permanecen
fijos sino que son constantemente intercambiados y reemplazados junto con los
componentes orgánicos en un proceso que se conoce como remodelación
ósea.
Su formación y mantenimiento está regulada por las hormonas y los alimentos ingeridos, que aportan vitaminas de vital importancia para su
correcto funcionamiento.
Estructura de los huesos:
Si se hace un corte longitudinal en el hueso largo podemos observar las
siguientes estructuras:
·
El periostio o membrana fina conjuntiva que recubre todo el hueso.
·
El tejido compacto, que parte desde los extremos o epífisis y se
engruesa en el centro o diáfisis,
·
El tejido esponjoso, que se ubica en la epífisis y constituye la médula
ósea
·
El canal medular, que se encuentra ocupado por la médula ósea. En la
médula ósea roja se encuentran los eritoblastos, de los cuales se originan los
eritrocitos o glóbulos rojos, por tanto esta estructura constituye el principal
órgano hematopoyético.
En cuanto a su estructura microscópica el tejido óseo está constituido
por células óseas u osteoblastos y sustancia fundamental. En un corte
transversal se observan los canales de Havers, alrededor de los cuales se
disponen en capas concéntricas las laminillas.
Según su tamaño y forma, se pueden diferenciar tres tipos de huesos:
huesos largos, planos y cortos.
a. Los huesos largos,
como los de las extremidades, son cilíndricos y alargados. Disponen de un
cuerpo central ó diáfisis y de dedos extremos o epífisis, que forman parte de
las articulaciones. La zona en la que se une la diáfisis con los extremos óseos
se conoce como metáfisis. Constan de una corteza, que es una capa externa de
tejido óseo compacto de varios milímetros de espesor, y es la que brinda
solidez al hueso, y de una zona interna denominada cavidad medular. La corteza
está revestida por fuera por una lámina de tejido conjuntivo y óseo denominada
endostio. La cavidad medular de los extremos óseos está rellena de un tejido
óseo esponjoso, poco denso. En las zonas centrales de los huesos, la cavidad
alberga un tejido distinto: la médula ósea.
b. Los huesos planos,
como los del cráneo, el esternón, las costillas o los huesos ilíacos, son
delgados, planos y anchos. Cuentan con una capa externa de tejido óseo
compacto, y están rellenos de tejido óseo esponjoso.
c. Los huesos cortos,
como las vértebras, los huesos del carpo de las manos y los del tarso de los
pies, son pequeños y tienen forma cúbica o cilíndrica. Al igual que los huesos
planos, cuentan con una capa externa de tejido óseo compacto, rellena de tejido
óseo esponjoso.
El hueso no es totalmente sólido sino que tiene pequeños espacios entre
sus componentes, formando pequeños canales por donde circulan los vasos
sanguíneos encargados del intercambio de nutrientes. En función del tamaño de
estos espacios, el hueso se clasifica en compacto o esponjoso.
a. El conjunto de un
canal central, las láminas concéntricas que lo rodean y las lacunae,
canalículos y osteocitos en ellas incluidos recibe el nombre de osteón o
sistema de Havers. Las restantes láminas entre osteones se llaman láminas
intersticiales.
b. Hueso Compacto:
constituye la mayor parte de la diáfisis de los huesos largos así como de la
parte externa de todos los huesos del cuerpo. El hueso compacto constituye una
protección y un soporte. Tiene una estructura de láminas o anillos concéntricos
alrededor de canales centrales llamados canales de Havers que se extienden
longitudinalmente. Los canales de Havers están conectados con otros canales
llamados canales de Volkmann que perforan el periostio. Ambos canales son
utilizados por los vasos sanguíneos, linfáticos y nervios para extenderse por
el hueso. Entre las láminas concéntricas de matriz mineralizada hay pequeños
orificios o lacunae donde se encuentran los osteocitos. Para que estas células
puedan intercambiar nutrientes con el líquido intersticial, cada lacuna dispone
de una serie de canalículos por donde se extienden prolongaciones de los
osteocitos. Los canalículos están conectados entre sí y, eventualmente a los
canales de Havers.
c. Hueso esponjoso: a
diferencia del hueso compacto, el hueso esponjoso no contiene osteones, sino
que las láminas intersticiales están dispuestas de forma irregular formando
unos tabiques o placas llamadas trabéculas. Estos tabiques forman una
estructura esponjosa dejando huecos que están llenos de la médula ósea roja.
Dentro de las trabéculas están los osteocitos que yacen en sus lacunae con
canalículos que irradian desde las mismas. En este caso, los vasos sanguíneos
penetran directamente en el hueso esponjoso y permiten el intercambio de
nutrientes con los osteocitos.
El hueso esponjoso es el principal constituyente de las epífisis de los
huesos largos y del interior de la mayor parte de los huesos.
1. Es un tejido muy
consistente, resistente a los golpes, presiones y tracciones pero también
elástico, protege órganos vitales como el corazón, pulmones, cerebro, etc., asimismo permite el movimiento en partes del cuerpo para la
realización de trabajo o actividades estableciendo el
desplazamiento del individuo. Forma el aparato locomotor originando
la estructura ósea o esqueleto y está revestido por músculos dependiendo de su
ubicación. Es también un depósito de calcio movilizable, órgano hematopoyético
(alberga a la médula: formador de los componentes formes de la sangre). Almacenamiento como reserva de calcio y fosforo
del cuerpo.
Se denomina articulación a la unión de dos o más huesos entre sí. La
función de las articulaciones es brindar movilidad y estabilidad a los
segmentos óseos que se relacionan en ellas.
Tipos de articulación:
Según la amplitud de movimiento que permiten, existen tres tipos de
articulación.
a.
b. Las articulaciones
fijas o sinartrosis, no permiten prácticamente ningún movimiento a los
segmentos óseos involucrados, que contactan unos con otros directamente. Así
ocurre en las articulaciones entre los huesos del cráneo, cuya principal
función es proteger los órganos que se encuentran en su interior.
c. Las articulaciones
semimóviles o anfiartrosis, pueden articularse ligeramente, y los segmentos
óseos que la conforman están rodeados de una fina capa de tejido cartilaginoso
o fibrocartílago. Tal es el caso de las articulaciones de los cuerpos
vertebrales, los cuales solo permiten pequeños movimientos. Pese a ello, cuando
se suman los movimientos del conjunto de articulaciones de la columna
vertebral, ésta puede describir amplios movimientos de flexión, extensión o
rotación.
d. Finalmente las
articulaciones móviles o diartrosis, son las que brindan una mayor amplitud de
movimiento; en ellas, los extremos óseos que se vinculan entre sí disponen de
diversas estructuras que facilitan el deslizamiento de uno sobre el otro y
garantizan al mismo tiempo la estabilidad de la
articulación. La mayor parte de las articulaciones de las extremidades son de
este tipo.
El cuerpo humano tiene diversos tipos de
articulaciones móviles. La cadera y el hombro son articulaciones del tipo
esfera-cavidad, que permiten movimientos libres en todas las direcciones. Los
codos, las rodillas y los dedos tienen articulaciones en bisagra, de modo que
sólo es posible la movilidad en un plano. Las articulaciones en pivote, que
permiten sólo la rotación, son características de las dos primeras vértebras;
es además la articulación que hace posible el giro de la cabeza de un lado a otro.
Las articulaciones deslizantes, donde las superficies óseas se mueven separadas
por distancias muy cortas, se observan entre diferentes huesos de la muñeca y
del tobillo
El cartílago articular
El cartílago articular es una capa de tejido cartilaginoso y de
grosor variables, que reviste la superficie de los
extremos óseos que se encuentran dentro de las articulaciones. Su función es
evitar el desgaste y la fricción de los extremos óseos, permitir que éstos
encajen mejor y amortiguar, transmitir y distribuir las fuerzas de gravedad y
de tracción muscular que convergen en las articulaciones.
El tamaño y la forma del cartílago articular varía considerablemente.
Los cartílagos articulares mas voluminosos son los de las rodillas y caderas,
que deben soportar una mayor fuerza de gravedad: su espesor, en estas
articulaciones, puede llegar a 4mm.
La propiedad más importante del cartílago
articular es la elasticidad, es decir, la capacidad de volver a su situación
inicial tras ser sometido a una fuerte presión. Esta elasticidad es debida a que, al
ser presionado, el cartílago articular expulsa agua de su propio tejido hacia la
cavidad articular y cuando dicha presión cesa, absorbe el agua nuevamente.
La capsula articular y el líquido articular
La cápsula articular o sinovial es una cubierta doble que envuelve las
articulaciones móviles y que sirve para darles estabilidad. Las cápsulas
articulares más voluminosas son las de las rodillas, que proyectan hacia el
interior de la articulación unas muescas laterales o meniscos.
La capa externa de la cápsula articular, o membrana fibrosa, es un manto
rugoso y extensible que está fuertemente unido a los huesos, justo en el límite
de la articulación. La capa interna, o membrana sinovial, más delgada y
elástica, reviste la articulación por dentro y está unida, por sus extremos, al
cartílago articular. Su principal función es elaborar y secretar hacia la
cavidad articular el líquido articular; además, cuenta con numerosas células
defensivas.
El líquido articular o sinovial es un líquido viscoso y amarillento que
ocupa el interior de la cavidad articular. Su función es lubrificar y reducir
las fricciones entre los extremos óseos y nutrir al cartílago articular.
También posee células defensivas.
Para el estudio del esqueleto humano se consideran tres regiones:
cabeza, tronco y extremidades.
a. Huesos de la cabeza
Para estudiar los huesos, que son 22, se pueden considerar dos partes:
el cráneo y la cara.
·
Huesos del cráneo.
Los huesos del cráneo desempeñan funciones de protección para el
encéfalo son los siguientes: un frontal que forma la frente y contribuye a
formar las órbitas de los ojos; un occipital situado en la región post-inferior
del cráneo; dos temporales localizados uno a cada lado del cráneo a nivel de
los oídos; dos parietales que se encuentran a cada lado de la cabeza hacia la
parte superior por encima de los temporales; un esfenoides que se encuentra
formando la base anterior del cráneo y un etmoides situado entre el frontal y
el esfenoides.
·
Huesos de la cara:
La región de la cara comprende 14 huesos que contribuyen a formar
cavidades. Todos los huesos de la cara están soldados al cráneo, excepto el
maxilar inferior que se articula al cráneo por una articulación móvil. Estos
huesos son:
Dos nasales que forman la base de la nariz.
Dos malares que forman los pómulos de la cara.
Dos lagrimales o unguis que están situados en las órbitas de los ojos y
presentan un canal lagrimal por donde corren las lagrimas.
Dos cornetes inferiores que se encuentran en las fosas nasales.
Dos palatinos que forman el paladar óseo junto con los maxilares
superiores y ayudan a formar la cavidad nasal, la bosa y las órbitas.
Dos maxilares superiores contribuyen a formar las órbitas, las fosas
nasales y la bóveda de la boca. En su borde inferior presentan alvéolos donde
se alojan los dientes.
El maxilar inferior que forma la mandíbula inferior. Posee alvéolos
donde se alojan los dientes y movimiento.
Finalmente el vómer que forma parte del tabique nasal.
a. Huesos del tronco
El tronco está constituido por 58 huesos y para su estudio se consideran
las partes siguientes: la columna vertebral, las costillas y el esternón.
·
La columna vertebral:
La columna vertebral constituye el eje del cuerpo y está situada en la
línea media posterior del cuerpo. Se extiende desde la base del cráneo hasta la
región coxígea. Está constituida por 33 vertebras que se unen por discos
cartilaginosos invertebrales.la columna vertebral está constituida por las
vertebras cervicales, dorsales, lumbares, sacras y coxígeas.
·
Las costillas
Son huesos largos arqueados y planos que se articulan por detrás con la
columna vertebral y por delante con el esternón. Son doce pares de los cuales
los siete primeros forman las costillas verdaderas, pues se unen directamente
al esternón. Los tres siguientes constituyen las costillas falsas, ya que no se
unen al esternón sino a los cartílagos de las costillas verdaderas. Los dos
últimos pares reciben el nombre de costillas flotantes porque su extremidad
anterior queda libre.
·
El esternón
Es un hueso plano situado por delante en la línea media del cuerpo. En el
esternón se apoyan las dos clavículas y los diez primeros pares de costillas.
a. Huesos de las
extremidades superiores:
Las extremidades superiores tienen como función tomar los objetos y
servir como defensa. Para estudiar los huesos de las extremidades superiores se
pueden distinguir: el hombro, el brazo, el antebrazo y la mano.
·
Huesos del hombro
El hombro está formado por la clavícula y el omóplato. Al conjunto de
huesos que forman los hombres se le conoce con el nombre de cintura escapular.
La clavícula es un hueso en forma de S que está situado en la región
antero superior del tórax se articula con el esternón y el omóplato.
El omóplato es un hueso aplanado situado por detrás de la caja torácica
·
Hueso del brazo.
Esta formado por un solo hueso, el húmero.
·
Huesos del antebrazo
Consta de dos huesos: el cubito situado hacia adentro y el radio hacia
afuera.
El cubito es más largo que el radio y forma el soco-
El radio es más corto que el cúbito y algo curvado. El radio puede girar
sobre el cúbito, lo cual permite los movimientos de la mano, es decir,
voltearla hacia abajo y adentro y hacia arriba y afuera.
·
Huesos de la mano:
La mano consta de 27 huesos y está dotada de gran movilidad y agilidad.
En la mano podemos diferenciar 3 regiones:
1) El carpo: está formado por ocho huesos pequeños dispuestos en dos
filas. La primera se articula con el antebrazo y esta formada por: escafoides,
semilunar, piramidal, pisiforme. La segunda se articula con los huesos de la
palma y esta formado por: trapecio, trapezoide, mayor y ganchudo.
2) El metacarpo corresponde a la palma de la mano y esta formado por
cinco huesos metacarpianos, uno para cada dedo.
3) Los dedos que están formados por tres huesos cada uno: falange,
falangina y falangeta, excepto el pulgar que solo tiene falange y falangeta.
a. Huesos de las
extremidades inferiores.
Para estudiar los huesos de las extremidades inferiores se dividen en
cuatro regiones: cadera o cintura pélvica, muslo, pierna y pie.
·
Huesos de la cadera o cintura pélvica.
La cadera sirve de fijación a las extremidades inferiores y está formada
por dos huesos grandes, los ilíacos o coxales que provienen de la soldadura de tres huesos: el ileón, el pubis
y el esquión.
·
Hueso del muslo
Está constituido por un solo hueso, el fémur que va desde la cadera
hasta la rodilla, se articula con la cavidad cotiloidea del ilíaco.
·
Huesos de la pierna
Está constituida por dos huesos largos: la tibia, hacia el lado interno,
y el peroné, hacia el lado externo; la rótula, que forma parte de la
articulación de la rodilla, se halla por tanto entre el muslo y la pierna e
impide que la pierna flexione hacia adelante.
·
Huesos del pie.
El tarso constituye el empeine del pie y comprende siete huesos: el
astrágalo, que se articula con la tibia y el peroné; el calcáneo que forma el
talón; el cuboides, el escafoides y los tres cuneiformes.
El metatarso o planta del pie está formado por cinco huesos
metatarsianos.
Los dedos están formados por tres falanges cada uno, como en los dedos
de la mano.
·
Osteoporosis
Enfermedad sistémica del esqueleto, caracterizada por una masa ósea baja
y un deterioro de la microarquitectura del tejido óseo, con el consiguiente
incremento en la fragilidad ósea y susceptibilidad a su fractura, por encima de
los cincuenta años se considera que una de cada cuatro mujeres y uno de cada
ocho hombres tienen osteoporosis en algún grado.
La influencia más importante del deterioro del sistema óseo en las mujeres post-menopáusicas
podría estar relacionada con una deficiencia severa de progesterona segregada
por los ovarios.
Como otras causas se señalan: deficiencias minerales y vitamínicas,
medicinas corticosteroides, pobres hábitos alimentarios, falta de ejercicio,
demasiado cortisol y muy poca testosterona. Los estrógenos, por otro lado,
difícilmente protegerán contra la osteoporosis cuando la progesterona esté
ausente. (Le magazine Marzo 99).
·
Artrosis
Enfermedad que afecta cualquier articulación del cuerpo. Puede ser
primaria; es decir, que no tiene causa desencadenante conocida; o secundaria,
en cuyo caso se debe especificar su origen.
Entre las múltiples causas que pueden desencadenar una Artrosis, se
encuentran los traumatismos, las infecciones, las enfermedades sistémicas o reumatológicas, etcétera.
En general, cualquier factor que dañe el cartílago de una articulación
desencadenará su progresivo desgaste y destrucción, lo que finalmente pasará a
ser una Artrosis de esa articulación. Toda artrosis tiene tratamiento, el cual
dependerá del grado de destrucción de la o las articulaciones.
En una primera etapa se tratan sus síntomas. Posteriormente y a medida
que avanza la destrucción articular se puede llegar, en los casos más
avanzados, al reemplazo de la articulación dañada por una Prótesis.
·
Osteoartritis
No sólo la osteoporosis es un reto para la tercera edad, también y
seguramente un dolor más frecuente, silencioso y extendido es el derivado de la
osteoartritis, con el incremento absoluto y relativo de la población de la tercera edad, se estima que del 1,5 millón de
personas de mas de 65 años de nuestro país, el 80% tienen o pasan por algún
tipo de osteoartritis de modo permanente o esporádico e intermitente en su
frecuencia. Por lo general, ya a partir de los cincuenta años este tipo de
trastornos coexisten con algún otro de tipo crónico.
Los trastornos dolorosos más frecuentes se presentan en la región
pectoral de la espalda, pelvis, caderas y hombros, articulaciones, rodillas
especialmente, espasmos en ligamentos, tendones y músculos, tobillos, muñecas
con dolor hacia las manos, conviviendo con otros síntomas como picor, sed,
sudor y debilidad local general.
·
Escoliosis
Es una desviación lateral de la columna con rotación de las vértebras
sobre las inmediatas superior e inferior sin causa identificable. Esta
desviación de la columna afecta aparentemente a estructuras tales como los
hombros, la espalda y la pelvis.
No duele ni afecta inicialmente a la vida de relación del paciente. Sin
embargo, con el paso del tiempo uno "columna desviada" se
"desgasta" más y aparece una "escoliosis dolorosa del
adulto".
Si entendemos que la columna la podemos dividir en cervical, torácica
(costillas) y lumbar, existirán desviaciones para cada segmento. La curva
torácica es la más común, seguida por la curva doble torácica y lumbar, y la
lumbar. Por la edad, una escoliosis puede ser congénita, infantil, del
adolescente y juvenil.
La escoliosis afecta a un escaso porcentaje de la población,
aproximadamente un 2%. Suele tener un origen familiar y hereditario (20%).
·
Lordosis
Es la desviación de la columna vertebral de modo que se ve una
"joroba" o Giba.
Accidentes del sistema óseo
Los accidentes más frecuentes que ocurren en el sistema óseo son:
·
Fractura: cuando se produce una ruptura total o parcial de un hueso; se
manifiesta por un intenso dolor, pérdida del movimiento e inflamación de la parte afectada. Requiere atención médica para evitar mayores complicaciones. Existen
gran variedad de fracturas: sencilla, compuesta, abierta, doble, etc.
·
Luxación: consiste en la dislocación de una articulación, lo cual ocurre
cuando se sale de su posición normal. La luxación va acompañada de intenso
dolor por la lesión de ligamentos y tendones.
·
Esguince: es una lesión producida en los ligamentos y tendones a causa
de un movimiento brusco o de un golpe fuerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario